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La Coctelera

MUSICA

Frederic Chopin



Compositor y pianista polaco adscrito al movimiento romántico, considerado como uno de los más grandes compositores de música para piano. Nació el 4 de marzo de 1810 en Zelazowa Wola, cerca de Varsovia. Hijo de padre francés y madre polaca, comenzó a estudiar piano a los cuatro años; a los ocho ofrecía un concierto privado en Varsovia. Más tarde estudió armonía y contrapunto en el conservatorio de dicha ciudad. También fue precoz como compositor; su primera obra publicada data de 1817. Dio sus primeros conciertos como virtuoso el año 1829, en Viena, donde vivió durante los dos años siguientes. Excepto durante breves ausencias, a partir de 1831 vivió en París, donde se convirtió en un prestigioso profesor, pianista y compositor. En 1837 inició una relación íntima con la escritora francesa George Sand. En 1838 enfermó de tuberculosis y se trasladó a Mallorca, en las islas Baleares. Allí, en la cartuja de Valldemosa, Sand lo atendió en su enfermedad hasta que las continuas disputas entre los dos condujeron a su ruptura el año 1847. A partir de entonces su actividad concertística se limitó a varios recitales en Francia, Escocia y Gran Bretaña. Murió en París el 17 de octubre de 1849, víctima de la tuberculosis.

Prácticamente todas las composiciones de Chopin son para piano. Aunque expatriado, siempre fue leal a Polonia, un país desgarrado por las guerras; sus mazurcas reflejan los ritmos y melodías del folclore polaco y las polonesas están marcadas por el espíritu heroico de su patria. La influencia que sobre él ejerció el compositor de ópera italiano Vincenzo Bellini también se puede apreciar en sus melodías. Las baladas, scherzos y estudios (cada uno de ellos centrado en un problema técnico específico) son muestra de su amplísima obra para piano solo. Su música, romántica y lírica, se caracteriza por las dulces y originales melodías, las refinadas armonías, los ritmos delicados y la belleza poética. Influyó notablemente sobre otros compositores, como el pianista y compositor Franz Liszt y el compositor francés Claude Debussy. Sus obras publicadas incluyen 55 mazurcas, 27 estudios, 24 preludios, 19 nocturnos, 13 polonesas y 3 sonatas para piano. Entre sus otras obras destacan los Conciertos de juventud, en mi menor y fa menor opus 11 y opus 21, respectivamente (ambos para piano y orquesta; en los dos se aprecia la influencia, tanto en su forma como en la melodía, de los conciertos para piano de Johann Nepomuk Hummel), así como una sonata para violonchelo y piano y 17 canciones.

La polonesa "Heroica"

Fue escrita en 1842 para piano solamente, y esta dedicada a A.Leo. Es una pieza muy exigente que requiere habilidades exepcionales, para ser tocada con un nivel de calidad adecuado. Tiene que ver realmente muy poco con el estilo general tipico de las polonesas. Se dice que Chopin la compuso con una Polonia libre y poderosa en mente

Esta obra tiene un aire intenso, cargada de sobriedad y elegancia, que llena el alma de un serio sentimiento de valor y confianza, que son mezclados con mucha alegria

Pueden escucharla en la pagina: http://www.culturageneral.net/musica/clasica/htm/polonesa_heroica.htm

Gran Vals Brillante

Es obvio que se trata de una obra demasiado alegre , la cual nos lleva de paseo por un recorrido muy satisfactorio en el cual lo unico que uno puede llegar a sentir es mucha alegria y emocion. Este sentimiento de felicidad se turna de vez en cuando con una calma en la cual nos podemos empezar a sentirnos mas tranquilos y relajados.

Pueden escucharla en:

http://www.youtube.com/watch?v=qXojODJf9ho&feature=related

Claude Debussy

(Claude Achille Debussy; St. Germain-en-Laye, 1862 - París, 1918) Compositor francés. Ya en su niñez había iniciado el estudio del plano en su hogar; sin embargo, no pensaba entonces en la carrera musical. Fue una antigua discípula de Chopin, la señora Manté de Fleurville, quien intuyó la vocación del muchacho e indujo a sus familiares a cultivarla. De esta forma, Debussy ingresó en 1873 en el Conservatorio de París; allí tuvo por maestros, entre otros, a Lavignac, a Marmontel y, en composición, a Ernest Guiraud.

Grato paréntesis en sus estudios fue, en el verano de 1880, su empleo de acompañante como pianista de cámara y profesor de piano de los hijos de una rica dama rusa, Nadesda von Meck, protectora de Chaikovski y fanática de su música, en sus viajes a través de la Francia meridional, Suiza e Italia. Esto le permitió conocer a Wagner. Debussy vio renovado el empleo en los veranos siguientes, posiblemente hasta 1884, y entonces visitó Moscú, donde pudo establecer cierto contacto con la música del "grupo de los Cinco".

En el Conservatorio había adquirido fama de músico revolucionario; sin embargo, en 1884 logró el "Prix de Rome" con la cantata El hijo pródigo, que presenta al joven compositor aún envuelto en la amable sensualidad melódica propia del gusto de Massenet, pero también capaz de esbozar un aria perfecta en su género, como la de Lía. Los tres años pasados en Villa Médicis resultaron enojosos para el joven Debussy, que no sentía inclinación alguna por el clasicismo romano y con gran amargura echaba de menos París y su vida intelectual, inquieta y moderna.

De Roma se trajo la cantata La Demoiselle élue (1887-88, La damisela bienaventurada), sobre un texto de D. G. Rossetti y de un gusto prerafaelista muy propio de la época; todavía arrastrado por un sentimentalismo hijo del siglo XIX, y musicalmente situado entre Massenet y Chaikovski, Debussy buscaba a tientas la salida hacia una nueva concepción artística y cayó, como era natural, en el wagnerismo. Más bien que de experiencias musicales (entre ellas contaron singularmente las llevadas a cabo en Rusia y el descubrimiento del canto gregoriano y de melodías exóticas africanas y javanesas, presentadas en la Exposición Universal de París), la liberación le vino de literatos y pintores: la amistad de poetas simbolistas y parnasianos, dominados por la figura de Mallarmé, y el ejemplo de renovación de la pintura impresionista fueron las fuerzas determinantes que impulsaron al compositor hacia un camino artístico original.

Las obras líricas para canto y piano son las composiciones que permiten seguir mejor la evolución lógica del artista desde un formalismo melódico de gusto un tanto aburguesado hasta la creación de una prosa poética intensamente evocadora; así, Arietas olvidadas (1888), Cinco poemas de Baudelaire (1890), Fêtes galantes (1892 y 1904), Prosas líricas (1893) y Tres canciones de Bilitis (1898). De tal forma se forjó el nuevo lenguaje musical y dramático que le permitió aportar una solución personal al problema de la ópera con Pelléas et Mélisande, sobre texto de M. Maeterlinck y representada en la Opéra-Comique el 30 de abril de 1902 (su composición había durado diez años); el éxito fue muy discutido y sólo con gran lentitud la ópera llegó a conquistar el puesto que le correspondía en la historia de la música, como etapa básica en el desarrollo del teatro musical.

En una segunda etapa, alcanza el primer plano de la producción de Debussy la música instrumental. De las posiciones de elegancia un tanto formalista propias de los dos Arabesque (1888) y de la Suite bergamasque (1890), para piano, así como del Cuarteto (1893) y del Preludio a la "Siesta de un fauno", de 1892, el compositor llegó, sobre todo en el ámbito pianístico, a la creación de un impresionismo musical que llevó a las últimas consecuencias la disolución de las formas clásicas realizada por el romanticismo y, al mismo tiempo, abrió las puertas al futuro. Con ello se produjo el tránsito del momentáneo clasicismo de Para el piano (1901) a la libertad impresionista de Estampas (1903), de L'isle joyeuse (1904) y de las dos colecciones de Imágenes (1905 y 1907).

A la engañosa facilidad de El rincón de los niños (1908), obra abierta a sugerencias y temas de la vida actual, a pesar de su tema infantil, siguió, con los dos tomos de los Preludios (1910 y 1913), el equilibrio definitivo de la composición moderna para piano. La devolución a la música del sentido de la precisión fónica, o sea la conversión de la pieza instrumental en un consistente objeto sonoro donde se cobijan los eventuales valores expresivos sin menoscabo de su solidez, permite considerar realmente a Debussy como el iniciador de las tendencias musicales de la actualidad: en la estela de Estampas se desarrolla el florecimiento de las modernas obras de piano, con Ravel, Bartók, Schoenberg y Prokofieff.

En oposición a la perfección alcanzada en el lenguaje pianístico hay que reconocer, posiblemente, una menor seguridad en la evolución comunicada por el compositor al impresionismo orquestal, y ello a pesar del pomposo interés por la fantasía en el timbre y por la sensualidad sonora manifestados en los poemas sinfónicos; en realidad, ni El mar (1905) ni Imágenes (1909), para orquesta, renuevan por completo la equilibrada concisión de los tres Nocturnos (1899).

Hacia 1910 cabe situar la aparición en el arte del músico de una nueva orientación clasicista y arcaizante que tiende a reaccionar contra la dispersión impalpable del impresionismo en el ambiente, manifestada en la restauración de una necesidad de precisión fónica e incluso formal cada vez más consciente. En un decidido salto por encima de los últimos siglos, Debussy buscó en el XVI y en el XVII los orígenes culturales del arte y del gusto franceses (la primera Guerra Mundial acabaría de fortalecer en el músico un proceso ya iniciado de enlace con las tradiciones de la civilización nacional).

En el segundo cuaderno de las Fêtes galantes habían aparecido ya formas melódicas arcaizantes; asimismo, algunos textos de antiguos poetas franceses pasan a ocupar el lugar de los versos de los simbolistas y parnasianos predilectos en Tres canciones de Francia (1904), Tres baladas de François Villon (1910) y Tres canciones de Charles d'Orléans (1908), para coro polifónico y abiertamente inspiradas en los modos de la antigua canción típica de Francia. La renacida voluntad de clasicismo y de reconstitución formal se manifestó claramente en el proyecto de seis Sonatas para varios instrumentos diversamente agrupados, idea surgida en el curso de la Guerra Mundial y que el artista sólo pudo llevar a cabo en su mitad, con la audaz Sonata para violoncelo y piano (1915), la Sonata para flauta, arpa y viola (1915), y la Sonata para violín y piano, que ha alcanzado gran popularidad.

Sin embargo, el principal monumento de esta última fase del arte de Debussy, tan abierta hacia las perspectivas artísticas del futuro, sigue siendo una obra maestra todavía mal apreciada, la partitura de El martirio de San Sebastián (1911), donde la elevación de los valores musicales aparece algo menoscabada por el artificioso rebuscamiento del texto dannunziano y, sobre todo, por el carácter híbrido del espectáculo escénico, ni ópera ni ballet, sino mescolanza de recitación y canto destinada a la interpretación de Rubinstein.

La existencia del compositor se desenvolvió en un plano retirado y careció de acontecimientos sensacionales externos, salvo la dolorosa crisis sentimental que indujo al artista a separarse de su esposa Rosalie Texier, compañera fiel y valerosa de los años difíciles, para unirse a Emma Bardac Moyse (1905). Raramente y con desgana se alejaba de París. En 1893 fue a Gante para pedir a Maeterlinck que le permitiera poner música a su drama; el literato le dio su asentimiento, si no su comprensión. En 1909 estuvo en Londres con motivo de la presentación de Pelléas en aquel país.

Luego, la fama creciente le obliga a estancias en Viena y Budapest (1910), Turín (1911), Rusia (1913-14), Holanda y Roma (1914) para la dirección de sus propias composiciones. No ocupó cargos ni buscó jamás puestos estables; careció de discípulos y sí tuvo únicamente amigos, con quienes gustaba de hacer música, conversar y discutir sobre arte y poesía. Actuó frecuentemente como colaborador musical en diversas revistas, generalmente literarias, y reunió los principales frutos de tal colaboración en el volumen Monsieur Croche, antidilettante (1917). Operado en 1915 de un cáncer intestinal, no pudo recobrar ya la plenitud de sus fuerzas físicas, y moría en 1918, amargado y conmovido profundamente por los desastres de la guerra.


El Mar "El baile de las olas"
Es una obra llena de misterio y suspenso, que nos transporta a un mundo lleno de seres miticos, donde nos llevan por todo un umbral de sensasiones del ser humanoque va desde la ira hasta la alegria intensa. Nos hace recordar que tan humanos somos...

La pueden encontrar: http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=990

Preludio a la siesta de un Fauno

Con la creación de este preludio la música iniciaría un camino desconocido pero pletórico de hedonismo sonoro, de revolución armónica, de libertad melódica e intuición desbordada. Camino que se convirtió en obligada referencia entre los compositores de música sinfónica contemporánea y música popular cada cual con su particular manera de experimentación.

con esta obra podemos sentir una sensacion de gran tranquilidad, mientras observamos como van ocurriendo mucha cosas en nuestra imaginacion , una hbistoria de amor, un paseo por el bosque...

la pueden escuchar en: http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=990

Salvador Dalí

(Figueres, Gerona- España, 1904 - Púbol, 1989).


Su precocidad es sorprendente: a los doce años descubre el estilo de los impresionistas franceses y se hace impresionista, a los catorce ya ha trabado conocimiento con el arte de Picasso y se ha hecho cubista y a los quince se ha convertido en editor de la revista Studium, donde dibuja para la sección titulada "Los grandes maestros de la Pintura".


En 1919 se traslada a Madrid, ingresa en la Academia de Bellas Artes y se hace amigo del gran poeta granadino Federico García Lorca y del futuro cineasta surrealista Luis Buñuel, de quien sin embargo se distanciará irreversiblemente en 1930. En la capital adopta un extraordinario atuendo: lleva los cabellos largos, una corbata desproporcionadamente grande y una capa que arrastra hasta los pies.En 1923 pasa un tiempo en la cárcel por una confusión que se presento en una revuelta en la academia de bellas artes.


En 1927 Dalí viaja por primera vez a París, pero es al año siguiente cuando se instala en la capital francesa y se une al grupo surrealista que lidera el poeta André Breton. Este último terminará expulsándolo del movimiento algunos años después, en una memorable sesión de enjuiciamiento a la que Dalí compareció cubierto con una manta y con un termómetro en la boca, aparentando ficticiamente estar aquejado de fiebre y convirtiendo así el opresivo juicio en una ridícula farsa.

La triple acusación a la que tuvo entonces que enfrentarse Dalí fue: coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero. A esto precisamente alude el célebre apodo anagramático con que fue motejado por Breton, Avida dolars, acusación que lejos de desagradar al pintor le proporcionaba un secreto e irónico placer. De hecho, después de conocer a la que sería su musa y compañera durante toda su vida, Gala, entonces todavía esposa de otro surrealista, el poeta Paul Eluard, Dalí declaró románticamente: "Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero."

Salvador se enamoró de Gala en el verano de 1929 y con ella gozó por primera vez de las mieles del erotismo. Es la época en que pinta Adecuación del deseo, Placeres iluminados y El gran masturbador.

Dalí, un genio excéntrico

Enterado el padre de Salvador de la vida disoluta de su hijo, rompe relaciones con su vástago; época en que el artista realiza lo mejor de su obra, como el célebre cuadro Persistencia de la memoria (1931).

En 1934 viaja con su ya inseparable Gala a Estados Unidos. En sus erráticas manifestaciones no duda en asociar el mito hitleriano con el teléfono y a Lenin con el béisbol. Son todas bromas absurdas que tratan de quitar hierro a una situación política amenazante. Dos años después se desata la atroz guerra civil en España y una de las primeras muestras de la probidad de los militares insurrectos es el infame asesinato de su amigo Federico García Lorca, crimen que conmocionó a la opinión pública internacional. Dalí escribió: "Lorca tenía personalidad para dar y vender, la suficiente para ser fusilado, antes que cualquier otro, por cualquier español."

En 1938 conoce por fin, gracias al escritor vienés Stefan Zweig, a Sigmund Freud, quien había sido el gran inspirador de la estética surrealista, de la que Dalí no se siente marginado pese a las bravatas de Breton, sino que por el contrario se considera el único y más genuino exponente.

A España regresó en 1948, hallando en el régimen del general Franco toda suerte de facilidades. El gobierno incluso declaró aquel rincón catalán que tanto fascinaba al pintor "Paraje pintoresco de interés nacional". Para muchos historiadores del arte lo mejor de su obra ya había sido realizado y, sin embargo, aún le quedaban cuarenta años de caprichosa producción y de irreductible endiosamiento y exhibicionismo, con apariciones públicas del estilo de la que protagonizó en diciembre de 1955, cuando se personó en la Universidad de la Sorbona de París para dar una conferencia en un Rolls Royce repleto de coliflores. En vida del artista incluso se fundó un Museo Dalí en Figueras.

En su testamento, el controvertido artista legaba gran parte de su patrimonio al Estado español, provocando de ese modo, incluso después de su muerte, acaecida en 1989, tras una larga agonía, nuevas y enconadas polémicas.

Su longeva existencia, tercamente consagrada a torturar la materia y los lienzos con los frutos más perversos de su feraz imaginación, se mantuvo igualmente fiel a un paisaje deslumbrante de su infancia: Port-Lligat, una bahía abrazada de rocas donde el espíritu se remansa, ora para elevarse hacia los misterios más sublimes, ora para corromperse como las aguas quietas. Místico y narciso, Salvador Dalí, quizás uno de los mayores pintores del siglo XX, convirtió la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una lúgubre estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro. Dalí exhibió de forma provocativa todas las circunstancias íntimas de su vida y su pensamiento.


OBRAS

El Enigma del deseo

Salvador Dali, 1929

Oil on panel, 30 x 52 cm

Museo de arte moderno de Kunst, Munich.

Con elementos tales como piedras, insectos, conchas marinas y huecos, Dalí expresa sus complejos sentimientos hacia su madre, con la cual había estado muy ligado. La roca con huecos, es el elemento central de otra pintura de Dalí: “El complejo de Edipo” (1930). La cercanía y la ubicación de una figura humana en relación a la roca, ayudan a explican el título y el simbolismo utilizado por el pintor. Nótese también, en la parte inferior izquierda del cuadro, un abrazo entre Salvador y su padre. En relación con la cabeza de león, Freud escribió que la presencia de un animal salvaje representa impulsos sexuales que la persona teme dejar salir.


El gran masturbador

Salvador Dali, 1929

Oil on canvas, 110 x 150 cm

Museo Nacional Reina Sofía, Madrid.

Este cuadro fue pintado poco antes de conocer a Gala. Para ese entonces, sus necesidades en Paris se habían convertido en una obsesión. Se trata de un autorretrato donde se reflejan sus deseos y temores sexuales. Para entonces Dalí todavía era virgen y en su timidez influía el conocimiento, a través de libros de su padre, del alcance de las enfermedades venéreas. Entre varios símbolos destacan los siguientes: el saltamontes, que aterrorizaba a Salvador; la cabeza de león aludiendo a deseos reprimidos; y una flor-vasija que, cercana al pecho de la mujer, espera ser llenada.

Los primeros dias de primavera

Salvador Dali, 1929

Oil and collage on panel, 49.5 x 64 cm

The Salvador Dalí Museum (Reynolds Morse Colection), St Petersburg, Fl, USA.

Es uno de los primeros cuadros donde Dalí muestra lo que será su aporte al movimiento surrealista. Utilizando las habilidades adquiridas, pinta en forma muy detallada los resultados de una imaginación libre de censura. En cuanto al tema, pareciera que en esa liberación la figura de su padre es la más importante. Salvador obtuvo de su padre un apoyo y una compresión incondicional hasta que resultó evidente, que en su ambición, Dalí estaba dispuesto a desafiar a la autoridad de su padre. El pintor nos dejó evidencias sobre lo difícil y traumático que resultó para él, el distanciamiento de su padre.

El hombre invisible


Salvador Dalí, 1929

Oil on canvas, 140 x 180 cm

Museo Nacional Reina Sofía, Madrid.

Fue la primera pintura en la cual Dalí empleó imágenes dobles. En este caso se trata de una imagen a partir de otros objetos, como lo hacía el pintor Milanés Giuseppe Arcimboldo (1527-1593). Dalí sin embargo utiliza también las sombras para formar la imagen. Esta generación de imágenes múltiples será una de las características de su método paranoico-crítico.


La persistencia de la memoria

Salvador Dali, 1931

Oil on canvas, 24 x 33 cm

The Museum of Modern Art, New York.

Aquí, Dalí se inicia con sus famosos relojes blandos. El decía que no eran otra cosa que el queso Camembert del espacio y el tiempo, suave, extravagante, solitario y paranoico-crítico. En este autorretrato, un Dalí similar al que aparece en “El gran masturbador” (1929), se encuentra inmóvil y con la lengua afuera. Aparte de los insectos, se encuentra aislado en un paisaje árido y caluroso. En estas condiciones, la percepción del tiempo y del espacio, y el comportamiento de los recuerdos, adquieren formas blandas que se ajustan a las circunstancias. Veinte años más tarde en “La desintegración de la persistencia de la memoria” (1952), Dalí descompone estas imágenes incorporando el conocimiento de las consecuencias del uso destructivo de la energía atómica.

Vestigios atávicos después de la lluvia


Salvador Dali, 1934

Oil on canvas, 65 x 54 cm

Perls Galleries, New York.

Aquí un hombre y un niño (posiblemente Dalí y su padre), están caminando y a punto de pasar debajo de una roca que no parece muy estable. El padre, sin soltar al niño que lo conduce, le está señalando algo. Por otra parte, esta roca tiene mucho parecido con la que aparece en “El Angelus arquitectónico de Millet” (1933), y que representa a una figura femenina.

El espectro del sex-appeal


Salvador Dalí, 1934

Oil on canvas, 18 x 14 cm
Fundación Gala-Salvador Dalí, Figueras, Spain

En esta pintura el niño Dalí se encuentra en la playa, rodeado por un paisaje rocoso muy parecido a los que el conoció en su infancia. El está observando el cuerpo de una mujer cuyas partes se mantienen juntas gracias en parte a la acción de las muletas. Pareciera que el centro de su curiosidad es el busto de la mujer y su contenido.

El Angelus de Gala


Salvador Dalí, 1935

Oil on panel, 32 x 26 cm

The Museum of Modern Art, New York.

En esta pintura Gala tiene una expresión severa poco usual. Esto es debido a la obsesión y la inquietud que sentía Dalí por el cuadro “El Angelus” del pintor francés Jean-François Millet (1814 - 1875). Dalí pensaba que había algo escondido en la tela debido a un sentimiento de angustia presente. También creía que el tema no era sólo el ánimo reverente de la oración si no que además había una represión de tipo sexual. En 1963, una radiografía reveló que Millet había pintado entre los campesinos que rezaban, el ataúd de un niño. Esta parte fue sobre pintada por el artista para hacer más vendible el cuadro. Simplemente la imaginación, la sensibilidad y la inteligencia que tuvo Salvador Dalí, parecen no tener límites


Metomorfosis de Narciso


Salvador Dali, 1936-37

Oil on canvas, 50.8 x 78.3 cm

The Tate Gallerie, London.

Dalí dijo que esta pintura trataba sobre la muerte y la petrificación de Narciso, quien se enamoró de su propio reflejo y fue transformado en la flor que lleva su nombre. Sigmund Freud una vez comentó: “Nunca antes había conocido un ejemplo tan perfecto de un español. Que fanático ¡”.

El sueño


Salvador Dali, 1937

Oil on canvas, 51 x 78 cm

Private Collection.

De acuerdo con Dalí, el acto de dormir es una especie de monstruo sostenido por las muletas de la realidad.

Portarretrato de Picasso


Salvador Dali, 1947

Oil on canvas, 64.1 x 54.7 cm
Fundación Gala-Salvador Dalí, Figueras,

Dalí estudió a todos os grandes maestros y fue respetuoso con la mayoría de ellos. Cuando Dalí visitó a Picasso en Paris, le dejó saber que lo estaba visitando antes de ir al Louvre. Picasso le replicó “Hizo Usted muy bien”. En el cuadro sin embargo, el instrumento musical proveniente de su intelecto y que el sujeto ofrece, parece mas bien pequeño. Aun entre flores, la expresión no es amigable. Tal vez Dalí pensó que Picasso poseía una percepción limitada (nariz) y que también cargaba con un gran sentido de culpa (Piedra en la cabeza).

El cristo de san Juan de la cruz

Salvador Dalí -1951.

Oleo sobre lienzo 205 x 116 cm

Museo Kelvingrove, en Glasgow, Reino Unido.

Dalí se inspiró de un dibujo del místico San Juan de la Cruz conservado en el monasterio de la Encarnación de Ávila y en una imagen que decía haber soñado de un círculo dentro de un triángulo. Esta figura, que según él era como el núcleo del átomo, era similar al dibujo del monasterio, así que decidió usarla en el cuadro.

El paisaje en calma se inspira en Port Lligat y en un dibujo de Velázquez para la rendición de Breda. Los pescadores están inspirados en una pintura de Le Nain

La pintura muestra a Jesús crucificado, tomado en perspectiva y visto desde arriba, cuya cabeza, mirando hacia abajo, es el punto central de la obra. La parte inferior del cuadro es un paisaje apacible, formado por un lago rodeado de montañas. En un pequeño puerto, se afanan dos pescadores. Ambos son en realidad pintores famosos retratados por Dalí. Entre el crucificado y el lago se interponen unas nubes de tonos místicos y misteriosos, iluminadas por el resplandor que emana de la cruz y de Cristo. La obra simboliza al Cristo Redentor. El fuerte claroscuro sirve para resaltar la figura de Jesús y provocar un efecto dramático.

Cristo es representado de forma humana y sencilla. Tiene el pelo corto, muy distinto a las representaciones clásicas de Jesús con el pelo largo, y tiene una posición relajada. El letrero en la parte superior de la cruz donde se dice que se colocaron las iniciales INRI, está representado con una hoja de papel pequeña y doblada.

Dalí utilizó un trapecista profesional como modelo para pintar a Cristo. Cabe señalar que Cristo no está herido ni está clavado a la cruz; no hay llagas ni heridas ni mucho menos sangre. Parece que flota junto a la cruz.

Esta es posiblemente, la obra más humana y humilde que se ha pintado sobre la Crucifixión de Cristo.

Joven virgen sodomizada por su propia castidad


Salvador Dali, 1954

Playboy Collection

Los Angeles.

Dalí comentó: “ El cuerno del rinoceronte es en realidad el cuerno del legendario unicornio, símbolo de la castidad. La joven dama puede escoger si apoyarse en el o jugar moralmente con el, tal como se hacía en la época del amor cortesano.”

La Ascensión de Santa Cecilia


Salvador Dalí, 1955

Oil on canvas, 81 x 66 cm

Esta pintura pertenece a la época en la cual Dalí mostraba respeto hacia la iglesia católica. En su mente está ya presente el conocimiento de la existencia de ciertas teorías sobre la estructura de la materia. Los elementos empleados son similares a cuernos de rinoceronte, que según él poseía características geométricas muy especiales

El modernismo y las artes

Normalmente se viene ligando el inicio del movimiento modernista, a la publicación, en 1888, de Azul..., de Rubén Darío, ya que este tuvo una muy importante repercusión en las literaturas hispánicas. Autores que participaron de una estética semejante y que publicaron en la primera mitad de la década, cuyos ejemplos son los poetas cubanos José Martí y Julián del Casal, los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón, el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, el peruano Manuel González Prada, el colombiano José Asunción Silva o el español Salvador Rueda, no habían sido reconocidos como tales, hasta hace poco que se les dio la etiqueta de plenamente modernistas. Lo importante aquí fue lo que aportaron a la época y su nueva cosmovisión del mundo circundante.

El termino modernismo, que viene de ser utilizado en la religión se aplica en las artes para señalar una época llena de inconformismos, y deseos de cambio., todo siempre opuesto a las tendencias vigentes. En su origen el “mote” de modernistas era lanzado con matiz despectivo por los enemigos de las novedades y de creatividad humana.

La misma creatividad de las plumas modernistas hacen que esa definición peyorativa termine por acabar y se convierta en una insignia , alimentada por supuesto del orgullo de estos mismos autores, que con tenacidad logran darle una tonalidad diferente al modernismo , un cierto status en la sociedad de la época, y en la historia literaria iberoamericana.

Lo mas interesante es el carácter diferencial de esta tendencia, los autores modernistas manifiestan su disconformidad a través de un aislamiento aristocrático y de un refinamiento estético, ello va acompañado muchas veces por aptitudes inconformistas como la bohemia, el Dandysmo y diversas conductas asóciales y amorales.[1]

Pasando explícitamente en el terreno musical, el romanticismo fue un período que transcurrió aproximadamente entre principios de los años 1800 y la primera década del siglo XX, y suele englobar toda la música escrita de acuerdo a las normas y formas de dicho período. El romanticismo musical es un período de la música académica que fue precedido por el clasicismo y continuado por el modernismo.

El romanticismo musical siempre, de alguna manera estuvo relacionado con el romanticismo, la corriente de cambios en literatura y bellas artes, existen de todos modos ligeras diferencias temporales, dado que el romanticismo en aquellas artes y en la filosofía se suele reconocer entre los años 1780 y 1840.

El romanticismo, como podemos observarlo en la siguiente alusión es radicalmente distinto a lo que posteriormente ofrecería el modernismo, el primero, como movimiento global en las artes y la filosofía, tiene como precepto que la verdad no podía ser deducida a partir de axiomas, en el mundo había realidades inevitables que sólo se podía captar mediante la emoción, el sentimiento y la intuición. La música del romanticismo intentaba expresar estas emociones y describir esas verdades más profundas, mientras preservaba o incluso expandía las estructuras formales del período clásico.
El término música romántica, esta relacionada con la música suave o con una atmósfera ensoñadora, muy poco inquietante, y más bien conservadora. .el modernismo llega y hace de la música todo lo contrario al lo que exponía el romanticismo, porque si miramos la sociedad de la época vemos como las ciudades tuvieron que afrontar problemas diversos como dificultades para cubrir las necesidades básicas de la población: alimentos, agua potable, luz, servicios sanitarios... lo mismo que problemas de vivienda. Las casas se amontonan en los suburbios y carecen de condiciones higiénicas.
Por otro lados, por el lado de las ideologías políticas se consolida el socialismo que defiende a los obreros frente a la burguesía conservadora. En Europa surgen tensiones nuevas: el triunfo del comunismo en Rusia y la Primera Guerra Mundial. En España se sufren conflictos militares con Marruecos y con las colonias de América.

Entonces, se plantea como a manera de conclusión, y luego de lo ya ahondado durante este ensayo, que todas las formas nuevas de expresión humana que trae consigo el modernismo, toda esa explosión de creatividad, no es otra cosa que un caldo de cultivo que se produjo pese a los malestares sociales, políticos y económicos de la época.

Han sido muchas las interpretaciones que se han hecho de la significación del movimiento, que ha sido ligado, en la búsqueda de conexiones de fondo, con un proceso de tipo religioso que se manifiesta hacia 1880, llamado también "modernismo", y que pretendía una explicación a fenómenos diversos: política, filosofía, religión, literatura, ciencia.[2] Alguna epidérmica vinculación puede establecerse en la medida en que el modernismo que nosotros conocemos trabaja con la materia verbal y de su reordenamiento espera obtener significaciones. Pero no puede decirse que haya habido correlación ni determinación ninguna. Muchos poetas modernistas se niegan, no obstante, a creer que el modernismo sea algo restringido a las bellas letras; aluden, en cambio, a un estado de ánimo general que es, tal vez, el sentimiento ya descrito de asfixia cultural y de necesidad de cambio social.

Porque creemos que nada en la historia de la humanidad pasa por generación espontánea, es que podemos decir que tras un periodo de problemas y desaciertos en el estilo de vida de las personas, estas pueden lograr grandes trasformaciones, utilizando un gran estrategia, el arte, y de contera el alma de individuo.
[1] Introducción al modernismo literario, Arrieta.
[2] Estudios críticos sobre la prosa, modernista hispanoamericana, Jiménez, SA Barros